Cuidado de los materiales: el ritual que preserva su joya

Una joya NEXO es el testimonio tangible de un momento, una expresión de su estilo y, a menudo, de su propia identidad. Por eso no la concebimos para una temporada, sino para trascender y acompañar generaciones.

La plata de ley reciclada y el manto de oro de 18 y 24 quilates que distinguen nuestras creaciones merecen un cuidado a su altura. En esta guía encontrará los gestos que preservan su brillo, los errores que lo apagan y el momento de confiar su pieza a nuestro Atelier. Si desea conocer cómo nace ese brillo, le invitamos a descubrir nuestro savoir-faire.

En la maison NEXO respaldamos cada creación con una garantía de por vida; un pacto entre su historia y nuestras manos. Esta guía reúne los gestos íntimos con los que usted honra y prolonga la vida de ese legado compartido.

Protección ante agentes externos

I. Proteja sus joyas de productos químicos

  • Siga un orden adecuado: aplique primero perfumes, cremas y lacas, espere a que se absorban por completo y deje que su joya sea el último gesto al vestirse. La regla de las maisons: la joya llega la última y se retira la primera.
  • Evite las tareas domésticas con las joyas puestas: químicos agresivos como el amoniaco o la lejía pueden dañar de forma permanente la estructura y el color de las piezas.
  • Especial atención a los acabados delicados: las joyas de plata de ley con baños o chapados de oro de alta gama, como nuestras piezas, son particularmente vulnerables a la abrasión química. Piense en el baño de oro como en una piel delicada: los cosméticos y los productos de limpieza lo desgastan de forma prematura.

II. Proteja sus joyas del agua y del sudor

  • Retire sus joyas antes de realizar actividades deportivas: el sudor contiene sales y ácidos naturales que aceleran el oscurecimiento de la plata y apagan el lustre de los metales.
  • Manténgalas alejadas del agua: quíteselas antes de ducharse, nadar o realizar cualquier actividad acuática. El cloro de las piscinas y el salitre del mar figuran entre los adversarios más agresivos del brillo.
  • Séquelas minuciosamente: si su joya llega a mojarse de forma accidental, pásele de inmediato un paño suave y limpio hasta eliminar por completo la humedad.

Limpieza especializada por tipo de material

«Cada material tiene su propio temperamento. Conocerlo es la mitad del cuidado.»

I. Joyas de plata de ley y acabados en oro

  • Ritual para la pieza deslustrada: cubrir un recipiente con papel de aluminio. Añada agua tibia, unas gotas de jabón líquido para lavaplatos y bicarbonato de sodio. Se dejan reposar las joyas durante 5 minutos. Al sacarlas, se comprueba que ha regresado el color de la plata original y, si hay algunos recovecos que no se han limpiado del todo, se le pasa un bastoncillo o un cepillo de cerdas suaves. Al finalizar, se lava con agua abundante y se seca con un paño de microfibra o algodón. Descarte la pasta de dientes: sus partículas abrasivas rayan el metal de forma irreversible.
  • Advertencia sobre los trucos caseros: los populares métodos que emplean sal o vinagre, así como el bicarbonato cuando se aplica mediante frotado o pulido directo, están concebidos únicamente para la plata maciza. Manténgalos siempre lejos de una joya chapada en oro: atacan y adelgazan el baño. Ante la duda, agua tibia, jabón neutro y microfibra.

II. Diamantes

  • Para recuperar todo su fuego: sumerja la pieza en agua templada jabonosa durante 15 o 20 minutos para ablandar los residuos acumulados. Con un cepillo de cerdas suaves, limpie con cuidado la gema, prestando especial atención a la parte inferior del engaste, donde se acumula la grasa que roba luz al diamante. Realice esta limpieza con regularidad y considere una revisión profesional anual. Evite el contacto con productos químicos que puedan enturbiar su transparencia.

III. Perlas cultivadas y gemas orgánicas

«Las perlas son materia viva: nacieron en el agua y su nácar respira. Exigen la delicadeza que se reserva a lo verdaderamente singular.»

  • Limpieza suave: tras cada uso, acaricie las perlas o el ámbar individualmente con un paño de algodón ligeramente humedecido en agua pura. Nunca las sumerja por completo en agua ni utilice alcoholes, jabones químicos o limpiadores de ultrasonido, ya que dañaría su superficie de forma irreversible.
  • Evite cualquier fricción: las perlas son mucho más blandas que otras gemas y se rayan con extrema facilidad.
  • Secado en plano: deje secar sus collares o pulseras de perlas extendidos horizontalmente sobre una superficie limpia. Nunca los cuelgue húmedos pues el peso del agua estirará de forma permanente el hilo de seda que une las gemas.

IV. Piedras preciosas y semipreciosas

  • Esmeraldas: tradicionalmente reciben tratamientos con aceites naturales que realzan su claridad. Evite cualquier producto químico que pueda resecar esos aceites y, bajo ninguna circunstancia, recurra a la limpieza ultrasónica o al vapor.
  • Rubíes y zafiros: su elevada dureza permite una limpieza similar a la del diamante: agua tibia, jabón neutro y cepillo de cerdas suaves.
  • Piedras más blandas: topacios, aguamarinas y otras gemas exigen una manipulación más cuidadosa. Utilice exclusivamente gamuzas suaves, evite los productos químicos y resguárdelas de fuentes del calor extremo y de los cambios bruscos de temperatura.

Almacenamiento adecuado: el reposo de su joya

El descanso también forma parte del cuidado. Estos tres principios custodian su pieza mientras aguarda su próximo momento.

  • Separe sus joyas por material: guarde cada pieza en un compartimento independiente. El contacto directo entre metales o el roce con gemas de gran dureza (como diamantes o zafiros) provoca abrasiones microscópicas severas en el oro, la plata y el nácar.
  • Evite la humedad y el caucho: almacene sus piezas en un lugar seco, lejos del cuarto de baño. Mantenga también las gomas elásticas y los objetos de caucho fuera del joyero: liberan azufre, el mismo compuesto que ennegrece la plata, incluso sin contacto directo.
  • Utilice estuches idóneos: 
    • Para joyas con metales y piedras: estuches acolchados con compartimentos independientes o bolsas herméticas de polietileno individuales, acompañadas de una pequeña bolsa de gel de sílice que mitigue la humedad ambiental.
    • Para perlas y gemas orgánicas: saquitos de algodón, seda natural o terciopelo, siempre con ventilación. Los envases plásticos herméticos privan de aire al nácar, lo deshidratan y apagan su oriente.

Revisiones periódicas: el Atelier vela por su joya

Cada creación NEXO porta nuestro contraste de marca, un número de serie y una garantía vitalicia frente a defectos de fabricación. 

Esta cobertura excluye los daños por accidente o mal uso, la pérdida o el robo de la pieza, y cualquier intervención realizada por un tercero no autorizado. Puede consultar las condiciones completas en nuestra política de envíos y devoluciones.

Cuándo confiarnos su pieza:

  • Examen de monturas: escríbanos si detecta engastes flojos, piedras que se mueven levemente, o si la pieza ha sufrido un impacto o una caída que pueda haber comprometido su estructura.
  • Verificación de cierres y elementos fijos: nuestros maestros joyeros repasan el estado de los cierres, comprueban las piezas engastadas o adheridas (perlas, cabujones) y evalúan el desgaste de los hilos de seda y de las garras.
  • Servicios especializados de Atelier: la restauración del baño de oro, el pulido profesional de los metales y el enfilado tradicional de un collar de perlas requieren manos expertas. Son las mismas manos que dan vida a nuestras colecciones y a las joyas recreadas.

El valor de sus joyas más allá del tiempo

Una joya bien cuidada conserva su belleza y su valor material, y con ellos la historia, los momentos y el profundo significado emocional que le fueron confiados. Cada pieza cuenta un relato, y merece los gestos necesarios para seguir brillando a través de las generaciones.

Seguir estas pautas garantiza que su creación continúe siendo el símbolo inalterable de sus recuerdos. En NEXO custodiamos legados y el suyo comienza en el momento en que decide cuidarlo.

Preguntas frecuentes

Al entrar en contacto con el azufre del aire, del sudor o de los cosméticos, la plata forma en su superficie una capa de sulfuro que la oscurece. Ocurre de manera natural en cualquier pieza, con independencia de su calidad, y se revierte con una limpieza suave con jabón de pH neutro o, en plata maciza, con una pasta de bicarbonato y agua.

Cubra un recipiente con papel de aluminio, añada agua tibia, unas gotas de jabón líquido delicado y bicarbonato de sodio. Deje reposar las joyas durante 5 minutos. Al sacarlas, compruebe que ha regresado el color de la plata original y, si hay algunos recovecos que no se han limpiado del todo, pásele un bastoncillo o un cepillo de cerdas suaves. Al finalizar, lave las joyas con agua abundante y seque con un paño de microfibra/algodón.

Se lo desaconsejamos. La mayoría de las pastas contienen partículas abrasivas que rayan la plata de forma permanente y desgastan los baños de oro. El agua tibia con jabón neutro y un paño de microfibra logran el mismo resultado sin riesgo.

Le recomendamos retirarla antes de la ducha, el baño, la piscina y el descanso. El cloro, el salitre y la fricción nocturna aceleran el desgaste del baño de oro y apagan el lustre de la plata.

Aplíquese cosméticos y perfumes antes de ponérsela, evite el agua y el sudor, límpiela solo con jabón neutro y microfibra, y guárdela en un compartimento individual. Cuando el baño pierda intensidad con los años, nuestro Atelier puede restaurarlo.

Cualquier defecto de fabricación, con el compromiso de ofrecerle la mejor solución en el menor tiempo posible: reemplazo, reparación o reembolso. Quedan excluidos los daños por accidente o mal uso, la pérdida o el robo de la pieza y las intervenciones de terceros no autorizados. Si su artículo llegase dañado por el transporte, notifíquenoslo en las 24 horas posteriores a la recepción. Encontrará las condiciones completas en nuestra política de envíos y devoluciones.